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VERDUGOS DEL ANÁHUAC

YEHUANTIN TLATSAKUILTIANIME IKUAN ANAHUAC

Anáhuacmiquiztepicanoah

 

5to pemulo

 

1100 hrs 16 noviembre 2208 Capital regional de Sonota, Tohono O’odha, frontera norte Federación Anáhuac.

Fue una sorpresa para la sección de verdugos cuando en la base de Galvarino, les llegó la noticia de que tan pronto se desmontaron sus exoesqueletos tácticos e hicieron entrega del equipo en la armería local, un aerodeslizador de la fuerza aérea inca los transportaría hasta su cuartel en el complejo militar número uno en la capital de la Federación. Las últimas rotaciones que operaron dentro de la zona costera del amazonas, tuvieron que esperar más de dos días en esa base aérea para que algún dirigible militar con ruta a Yankuik Tlanesi, los regresara para disfrutar de sus dos semanas de descanso.

La alegría en los rostros de los comandos desapareció cuando el transporte en lugar de aterrizar en la capital federal, descendió en la base aérea fronteriza de Tegucigalpa, y sus dos semanas de descanso eran aplazadas hasta que completaran otro operativo de último minuto. De mala gana y con resignación los comandos subieron a un nuevo transporte militar que en una hora aterrizó en la ciudad de Tohono O’odham, ciudad capital de la región norteña autónoma de Sonota, nombrada Sonora durante el periodo de la ocupación.

A diferencia de la región sur, la frontera norte de la federación Anáhuac llevaba casi tres siglos completamente militarizada; A la espera de una nueva guerra contra sus vecinos que hasta el momento aún no ocurría. En la ciudad de Tohono O’odha, incluso habían gigantescos cañones antiaéreos permanentemente activos que servían de escudos a la federación en caso de un ataque sorpresivo, como sucedió un siglo atrás cuando toda una coalición de países insulares atacaron y ocuparon la mitad de Australia, años antes del deshielo de los casquetes polares. O más recientemente como sucedió dos meses atrás cuando California fue invadida en circunstancias similares.

Luego de aterrizar en la nueva base militar, el Huey Cuachic encargó a los líderes de sus tres pelotones fueran al comedor de la base a desayunar mientras aquel líder de sección se informaba con el comandante en jefe de la “Compañía de información y Operaciones” local, de la misión de último minuto que habían asignado a su tropa.

El comandante del primer pelotón tomó el mando de la sección, aunque aquella instalación era desconocida, la organización de cada cuartel, dependencia o instalación militar siguió los mismos planos que colocaban el comedor  frente a la explanada en el centro de la base militar, por lo que los 33 soldados simplemente caminaron formados siguiendo las indicaciones visuales con el ipan ce cuachic del primer pelotón avanzando a un lado como encargado del grupo.

Los edificios estaban pintados de blanco, con formas geométricas en color ocre cuyos diseños fueron sacados de los antiguos códices que los Nikal tinemi heredaron de sus ancestros mexicas. Las calles y carreteras fueron pavimentadas con hormigón de tezontle que le daba una tonalidad rojiza, muy similar a las carreteras marcianas. En medio de la explanada se levantaba el asta con la versión roja de bandera del Anáhuac, empleada exclusivamente por las fuerzas militares, y que en aquel momento ondeaba intensamente con las caricias el dios del viento ehecatl.

Al ingresar al comedor fueron recibidos por un paisaje boscoso. Las paredes del interior estaban recubiertas con pantallas de inmersión realista que les hicieron experimentar ser transportados a una reserva natural, la fresca briza del sistema de ventilación reafirmó dicha sensación. Si no fuera por las máquinas expendedoras de alimentos precocinados, sería correcto decir que se encontraban en algún lugar al aire libre. Había un detalle adicional que contrastaba con el paisaje silvestre y era que en una de las secciones de la pared se estaban reproduciendo las noticias locales.

La sección caminó directamente a las máquinas expendedoras haciendo fila para retirar un guisado de carne vegetal envasada en plástico biodegradable, no prestaron atención al reportero que narraba las noticias de la región autónoma fronteriza de Sonota hasta que el presentador de noticias mencionó la frase “Volvemos con la última actualización de la invasión angloamericana en la República de California”

En la pantalla de pared, el reportero entrevistaba a una mujer de rasgos orientales con hijo en brazos que hablaba orgullosa de cómo su esposo se había quedado en california como voluntario de las guerrillas anti-anglosajonas.

Entre los comensales, tanto los recién llegados como el resto de soldados relajándose, la ironía en las circunstancias de la invasión no pasó desapercibida, no faltó la persona que abiertamente pronunció comentarios xenófobos contra los californianos. La independencia de la República de California fue un evento traumatizante en la historia de la federación. De la noche a la mañana lo que originalmente fue un proyecto de país que se extendió desde la región de Nicanahuac, llamada Centroamérica durante la ocupación, hasta la región aleutiana de Alaxsxaq o Alaska para los países europeos, perdió su unidad territorial. Desmembrada en las regiones de las Californias y la región disputada de Oregón que los mismos californianos entregaron en bandeja de plata al odiado enemigo blanco, lo que quedó del proyecto original si bifurco en dos federaciones independientes, el Anáhuac y Hah-Nu-Nah. Aunque después de la reforma que siguió a esa derrota, el Anáhuac se esforzó por convertirse en un modelo de respeto e inclusión para todos los pueblos y culturas; Ese respeto jamás incluyó a Europa occidental ni a sus hijos blancos americanos.

 

Comandancia de Inteligencia y Operaciones Logísticas, Complejo militar fronterizo  de Tohono O’odha, Sonota.

En las instalaciones militares, todos esperan. Esperan en la calzada peatonal a que la cinta mecanizada se mueva para permitir el ingreso de los trabajadores. Esperan en la línea de seguridad para el escaneo biométrico de su identidad. Esperan en las puertas de detención. Y una vez dentro, esperan en los puntos de control de seguridad para moverte entre los corredores del interior del complejo militar.

Pero el comandante verdugo no tuvo necesidad de esperar. Tan pronto él y su grupo salieron de la aeronave, una esbelta mujer morena de cabello de un intenso negro azabache anudado en dos trenzas, vestida con un uniforme café claro dio un paso adelante, sus huaraches de suela de goma chirriaron cuando se detuvo ante él; Ella con suma celeridad lo dirigió hacia el edificio de la compañía de inteligencia y operaciones logísticas. Después de que finalmente logró pasar por los escáneres corporales secuenciales de la línea de seguridad y el etiquetado de ADN, un comandante de la compañía lo esperaba.

El comandante de la compañía de inteligencia, corroboró una última vez su identidad mediante el uso de un escáner secuencial de adn y un breve cuestionario, el cual tenía que ser respondido con palabras clave que aseguraran que el militar frente a él era el mismo que aparecía en su registro. Una vez el comandante de inteligencia estuvo satisfecho dirigió al verdugo por los pasillos de la comandancia.  ​​Caminaron más de 100 metros de pasillos y él no vio una ventana. Finalmente llegaron a una pequeña bóveda con una puerta herméticamente cerrada en el centro, custodiada por dos soldados equipados con armaduras acorazadas de nivel aeroespacial y ametralladoras balísticas. El equipo de los centinelas era muy superior al empleado regularmente por el comandante verdugo; Pero como el resto de su orden guerrera, el activo militar más importante que poseían los verdugos era su adn “transhumano”, el cual los hacia temiblemente superiores a sus equivalentes mejor armados. Existían rumores que incluso los verdugos eran capaces de asesinar a un tigre dientes de sable con sus propias manos; Los tigres prehistóricos, fueron una de las varias especies extintas reintroducidas en la fauna empleando la manipulación genética, desde que la Federación Hah-Nu-Nah clono exitosamente el primer mamut a finales del siglo XX.

 

Al interior de esa puerta hermética se encontraba una sala de conferencias. Tan pronto el comandante verdugo atravesó la entrada, esta se cerró con un suave sonido y el verdugo sintió que la presión había cambiado. El militar exhalo para aclarar sus oídos. Este espacio seguro era un diseño construido para evitar las escuchas ilegales o un ataque a la red. La sala estaba construida con dos juegos de paredes infundidas con nanopartículas, en medio había un fluido que circulaba a alta velocidad para difundir cualquier señal o transmisión que entrara o saliera. Se rumoreaba que el fluido era radiactivo.

Al centro de la sala de reuniones había un periférico holográfico y al fondo una pantalla de 4 x 6 metros. Los mandos militares preferían las pantallas para comunicarse, de forma que sus interlocutores los vieran de frente en lugar de tener que girarse todo el tiempo, dando la espalda en algún momento a alguien.

 

A los pocos segundos de que el verdugo ingresó, la pantalla al fondo se encendió. El comandante quedó sorprendido al descubrir con quién tendría la videoconferencia. El máximo jefe de todas las fuerzas armadas nacionales, que al mismo tiempo era la mujer más poderosa de toda la federación; La Cihuacoatl

 

El título de “Cihuacoatl” fue una herencia del desaparecido imperio mexica. Las mujeres en la civilización azteca fueron percibidas como tenedoras de un gran coraje. Normalmente relacionado con la fecundidad. Al grado que las mujeres que morían pariendo una nueva vida eran reverenciadas con los mismos honores de un guerrero abatido en el campo de batalla. El cuerpo sin vida de las mujeres fallecidas en labor de parto era venerado a un grado divino y su valentía admirada por el grueso de la sociedad. Luego de la ceremonia fúnebre, los hombres más cercanos debían cuidar sus restos, asediados por los guerreros como amuletos por su valía. No era extraño que algunos guerreros dibujaran el tepili femenino (clítoris) en su chimali (escudo), o se hicieran con el cabello de una mujer muerta durante las labores del parto para imbuirse con su coraje en la batalla. Y tampoco fue extraño que uno de los cargos más importantes en su civilización fuera la figura de la mujer serpiente conocida como “Cihuacoatl”

En la sociedad mexica este rango estuvo detentado por sacerdotes varones, pero en la federación Anáhuac, a partir de la reforma de 1850 el mismo cargo encargado de supervisar a sus fuerzas armadas, fue ocupado por una mujer egresada de la academia militar de mando. La doctrina de guerra nahuatlaca afirmaba que solo aquellas personas que sabían lo que es engendrar una vida, eran las más calificadas para decidir cuándo y por qué circunstancias condenar a la muerte a miles de vidas humanas. En lugar que fuera el orgullo masculino el encargado de mandar a alguien a combatir, y quizá perecer en una absurda guerra. Fue el coraje femenino para proteger y cuidar de la vida de los soldados, lo que las haría más indicadas de decidir cuando era necesario poner en riesgo esas mismas vidas humanas.  La doctrina resulto ser un éxito, las mujeres fueron mucho más hábiles para mantener los nervios controlados, evitando mucho derramamiento de sangre sin sentido.

El hecho de que el máximo general de las fuerzas armadas fuera una mujer, también fue benéfico en la moral de la tropa. La Cihuacóatl y la introducción de comandantes femeninas en las fuerzas armadas, fueron vistas como figuras maternas, que bajo un estricto código de reglamentos, mantuvo atada con una correa mucha de la bravuconería sin sentido de los comandantes masculinos, y por último siempre era más fácil para un soldado seguir las órdenes de una oficial con una hermosa sonrisa a quien querías impresionar, que tener que obedecer las órdenes de su equivalente masculino al que odiabas porque todas las mañanas te restregaba a la cara de forma ritual, 20 minutos de mentadas de madre.

Entre la tropa, la Cihuacóatl tenía incluso un apelativo afectuoso. “Tonantzin” (Nuestra querida madrecita)

Para el verdugo ver a través de la pantalla a “Tonantzin” le causó todo tipo de reacciones nada agradables, la evidencia de que seguramente sería esa general la que asignaría personalmente a su sección una misión solo podía significar una palabra…

…PROBLEMAS.

 

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