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VERDUGOS DEL ANÁHUAC

YEHUANTIN TLATSAKUILTIANIME IKUAN ANAHUAC

Anáhuacmiquiztepicanoah

 

6to pemulo

 

800 hrs 16 noviembre 2208. Campo de adiestramiento federal “Mictlán” Región autónoma de Tollan, a 90 Km de Tollancingo.

 

Un yermo paraje se extendía hasta el horizonte, con formaciones irregulares de roca basáltica que crecían como estalagmitas. El polvo era arrancado por el viento, el cual hacia gritos guturales al  desbordase entré los escondrijos de las rocas. En aquel yermo un droide militar avanzaba sobre sus pies mecánicos en círculos, alrededor de una destartalada construcción con forma de torre de comunicación cuántica.

La comunicación cuántica funcionaba a nivel subatómico. Un átomo de Bajacalifornio, elemento radioactivo artificial superpesado, que tenía la cualidad de que era producido en pares llamados “clones”, fue creado por un científico californiano a finales del siglo pasado y era el componente principal de la comunicación cuántica. Este tipo de tecnología permitía comunicarse a cualquier distancia de forma instantánea. Los átomos “clones” funcionaban empleando un extraño fenómeno descubierto desde el siglo XIX llamado “doble rejilla” Un fenómeno que durante 4 siglos mantuvo desconcertados a todos los físicos teóricos. Entré las teorías que derivaron del fenómeno de “doble rejilla” surgió la idea de que las partículas subatómicas, podían “desaparecer y aparecer” libremente en nuestra realidad, contradiciendo la teoría de la física clásica de que la materia no se crea ni se destruye. Se sospechaba que el científico californiano Rogelio Mondragón, había logrado comprender las leyes primordiales de la física cuántica, sin embargo, a los pocos días del desarrollo del Bajacalifornio murió en extrañas circunstancias, dejando únicamente avances del nuevo elemento artificial en los laboratorios del Tecnológico de California, que previamente había compartido los avances de su desarrollo a la comunidad científica internacional.

A partir del método de creación de los átomos de dicho elemento, mantenido en secreto por la Republica de California, se creó la comunicación cuántica. En la tierra las ventajas de dicha tecnología eran poco significativas, pero en el espacio fueron una revolución que rompieron con la barrera de la velocidad de la luz como límite para poder comunicar las colonias y flotas espaciales.

 El droide de combate llevaba 135 horas activo, protegiendo el perímetro de la torre de comunicación cuántica; Mejor dicho, lo que su programación le decía que era una torre de comunicación cuántica. Sus diversos censores lo hacían una herramienta mucho más eficiente de lo que habría sido un pelotón de soldados humanos. Pero incluso con dichos sensores, el droide no percibía que a pocos metros, parapetado en una de las formaciones rocosas se encontraba un nahualli que llevaba dos días completamente inmóvil, aguardando pacientemente la oportunidad para avanzar hasta la torre. El comando era completamente invisible, estaba protegido por una armadura hermética aeroespacial de nivel militar, la superficie de la armadura estaba recubierta por camuflaje termo-optico. Ese equipamiento lo hacía indetectable combatiendo contra soldados humanos, pero contra defensas automatizadas le ofrecía muy poca ventaja táctica. El droide escaneaba constantemente todo su alrededor y podría captar las partículas suspendidas de polvo fijadas a su armadura. El truco para que un nahualli pudiera burlar los sensores, era acercarse manteniendo frente al droide las partes de su armadura que no se hubieran manchado con partículas de polvo todavía. Eso era mucho más difícil en la práctica que en la teoría. Desde que inició la operación, había pedido la comunicación con el resto de sus compañeros.

Painalli (El de los pies veloces) desconocía si quedaba alguien además de él para completar la misión, las comunicaciones de ondas radiales estaban inhabilitadas. El éxito de la misión le aguardaba a escasos metros, pero llevaba dos días en su última posición esperando que algo llamará la atención del centinela robótico y ese algo aún no había ocurrido. Parecía que Painalli era el único nahualli que seguía operativo en el lugar. En ese momento se escuchó un deslave de roca cercano, Painalli tuvo confianza de no estaba solo. En el momento que el droide desvió su atención en dirección de la fuente del sonido, Painalli salió de su cobertura y haciendo honor a su nombre recorrió rápidamente los metros que lo separaban del droide, tocando sus pies en los puntos donde previamente se había asegurado de que la roca estuviera completamente desnuda de polvo que marcara sus huellas. Aunque el droide carecía de inteligencia, su programación no descuido su retaguardia, pero centró sus procesos internos en escanear el lugar de donde provino el ruido.

En ese momento Painalli salto sobre la máquina, la cual se tambaleo sobre su propio peso, la acción fue bastante riesgosa, la programación interna tenía tres posibles conclusiones a la desorientación de su sistema motriz; la primera es que estuviera siendo atacada, en ese caso activaría una señal especial que haría que la torre cuántica enviara una alerta al cuartel enemigo y los nahualli fracasaran en su misión; la segunda opción es que el droide registrara la desorientación como una falla interna, haría los cálculos para compensar las averías pero aun así la torre enviaría una señal para advertir de la falla al cuartel enemigo. La tercera opción es que el droide registrara o no alguna avería en su sistema motriz, e independientemente de dicho registro, no enviara ninguna alerta a su cuartel. Painalli aposto a las probabilidades, las tres posibles conclusiones del robot le dieron un 66% de probabilidad de éxito.

Painalli se mantenía en equilibrio parado sobre el cuerpo del centinela, esperando pacientemente a que la maquina lo acercara los últimos metros a la torre. El objetivo de la misión consistía en hackear la torre sin inhabilitar el sistema automatizado de defensas, mientras los droides se mantuvieran activos, la IA militar no encendería la alerta para enviar refuerzos al lugar.

Repentinamente se escuchó otro deslave de roca a espaldas del droide, La máquina cambio su dirección, acercándose lentamente a la torre. Había ahora solo 3 metros de distancia entre el centinela y la torre, en pocos segundos el resto de droides se aproximarían a los lugares del deslave y detectarían a sus compañeros. Painalli ya tenía en su mano derecha un dispositivo portátil, cargado con un virus informático que se encargaría de hackear la torre de comunicación. Se dispuso a saltar los metros que lo separaban de la victoria.  Tras 135 horas de operativo ya se sentía completamente agotado. A diferencia de las unidades clandestinas y mercenarios de bajo mundo, ningún soldado de las fuerzas armadas oficiales había sido alterado genéticamente, por lo que su tolerancia al desgaste físico prolongado era menor, los estimulantes compensaban el desgaste mental pero no eliminaban los micro-sueños que les hacían perder brevemente la concentración.

Painali aspiro una bocanada de aire pero antes de que saltara los pocos metros que lo separaban de la victoria, el centinela repentinamente se detuvo. El cielo artificial y el horizonte en las paredes y techo de la bóveda se apagaron y fueron sustituidos por cristales translucidos que revelaron que el paisaje agreste en el que se encontraban había sido solo una simulación óptica

Akbal (Noche azul) fue el primero de sus compañeros en apagar su camuflaje óptico. Inmediatamente descendió del lugar donde previamente ocurrió el primer deslave de roca, al retirarse su casco se revelo in grueso rostro con una expresión de molestia. Parecía evidente que Painalli cometió un error que  condeno al fracaso el ejercicio de adiestramiento. Excepto por la muerte, no había peor pecado para un militar que privar a su grupo de sus días de franquicia, y esa era siempre la condena que les aguardaba a quienes fracasaban en un ejercicio de adiestramiento. En este caso,  para repetir un ejercicio de 6 días de duración después de dormir 12 horas seguidas

Pero antes de que el nahualli fuera cuestionado, un altavoz se encendió.

-Ejercicio cancelado, equipo “muerte silenciosa”, reúnanse en la habitación de tácticas de combate de este domo para recibir instrucciones-

Chimaltepoztli (Escudo de hierro) Líder del equipo “muerte silenciosa”, reunió a su grupo siguiendo las órdenes de la voz automatizada. A los pocos minutos su equipo de 7 integrantes, organizado en 3 binomios de soldados y un líder se encontraban frente al comandante jefe del centro de adiestramiento federal, Este último les hiso entrega de unidades de información le les ordenaban dirigirse inmediatamente al aeródromo militar de Tollancingo donde una nave de infiltración clase “Pixán” estaba ya lista para trasladar a los comandos hasta el frente de batalla en una misión de oportunidad. Pixán era el nombre en la cultura maya del espíritu invisible que se escapaba del cuerpo, era el que volaba al paraíso a la sombra de la ceiba, o bajaba al mitnal que es el inframundo maya. Al mismo tiempo era el transporte de infiltración más avanzado tecnológicamente del Anáhuac, muy superior en capacidades que los aerotransportes genéricos de producción masiva ensamblados en Caracas.

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