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VERDUGOS DEL ANÁHUAC

YEHUANTIN TLATSAKUILTIANIME IKUAN ANAHUAC

Anáhuacmiquiztepicanoah

 

4to pemulo

 

700 hrs. Yankuik Tlanesi (antigua ciudad de México), capital federal de la Federación Anáhuac. Complejo militar “Huey Cuahuhcalli ipan ce”

 

Un alto jefe de las fuerzas armadas nacionales corría al interior de los pasillos del complejo militar número 1. Ver a un general correr como si se tratara solamente de un novato macegual (apodo con que la tropa veterana se refería despectivamente a los aspirantes que hacían trabajos de esclavos, mientras esperaban su registro de incorporación en el instituto armado) tomó por sorpresa a los centinelas encargados de controlar el acceso en las garitas del complejo militar.

Cada garita estaba custodiada por un pelotón de soldados comandados por un oficial Cuaucelotl, todos en uniformes de combate amarillos, chalecos blindados, fornituras de tonalidades anaranjadas  y exoarmaduras tácticas rojas que les daban una apariencia animalesca que recordaba a los míticos guerreros jaguar del desaparecido impero mexica. Pero a diferencia de los antiguos guerreros, estos militares tenían uniformes creados con microfibras que podían endurecerse si recibían repentinamente una gran fuerza cinética, y armaduras de cerámicas de blindaje clase 13 para protegerlos de un eventual ataque. Poseían adicionalmente exoesqueletos tácticos con soportes laterales, que les permitía embrazar a una mano armamento pesado como si de un fusil ligero se tratara. Los antiguos tocados de plumas fueron sustituidos por una sencilla insignia estampada a la altura del pecho, para indicar el rango y agrupación de los combatientes, y para rematar, el diseño de sus uniformes tenía una faja con un apéndice de tela roja que le colgaba en medio de las piernas, que además de ser sugerente recordaba a los tradicionales maxtli nombrados de forma vulgar taparrabo por los antiguos opresores durante la época de la ocupación.

La diferencia entre los antiguos guerreros que fueron derrotados por los europeos y los nuevos soldados de la Federación era que las fuerzas armadas nahuatlacas tuvieron el tiempo necesario para evolucionar y responder a las exigencias de su época en la forma de hacer la guerra.

La doctrina militar de los sobrevivientes mexicas que más tarde emigraron al norte cambió con el paso de los años, los tocados vistosos y los trajes de colores llamativos fueron eliminados desde la guerra chichimeca del siglo XVI, luego de la derrota del ejército de rebeldes indígenas durante la Guerra del Mixtón, el nuevo pueblo que surgió de la fusión de muchos de los refugiados que huyeron de las hordas de bárbaros blancos se unificó en una nueva nación multicultural, que se llamaría  Nikal Tinemi (Aquí estamos y seguimos), inventó nuevas órdenes militares que sustituyeron a sus equivalentes, incorporó el armamento europeo y los jinetes de caballos a sus órdenes guerreras.

En las comunidades indígenas dominadas por la Nueva España se extendieron los nahualli, que dieron paso a los mitos de los “nahuales”, hombres con la habilidad de convertirse en animales que actuaron como unidades de guerrilla atacando posiciones virreinales.

En el combate frontal aparecieron los mikitlatsontekilok (sentenciados a muerte) que fueron una orden guerrera sacerdotal cuyo patrono era el dios de la muerte Mictlantecuhtli y se autonombraron como “muertos vivientes”. Atacaban guarniciones al cobijo de la noche y se cubrían todo el cuerpo enteramente de negro, se maquillaban el rostro con forma de cráneos descarnados, convirtiéndolos así en una especie de seres míticos que sembraba terror en las fuerzas virreinales.

Al concluir la independencia del Anáhuac, la institución de «Huey Yaoyocalli», o «Gran Casa de Guerra», eligió rescatar del olvido a la antigua nomenclatura de rangos de los extintos mexicas para nombrar una de las nuevas facciones militares. La cadena de mando de la facción “Yaotlakanenkih” o guerreros caminantes que equivalían a los ejércitos de infantería en el resto del mundo, mantendría la mayoría de los antiguos rangos mexicas pero la doctrina, ritos, insignias y vestuario militar sería reinventada.

Se institucionalizaron versiones modernas de los antiguos guerreros jaguar, fuera de las áreas urbanas sería extraño ver a un soldado portando uniformes amarillos, pero por cuestión de legitimar una historia institucionalizada la “Yaotlakanenkih” no dudó en reutilizar a los antiguos íconos culturales para legitimar una ancestral tradición guerrera.

El general Tlacochcalcatl llegó al último punto de control. Ahí a diferencia de los accesos anteriores, fue recibido por una oficial femenina uniformada con traje táctico tzitzimitl alusivo a la muerte en color blanco con amenazantes franjas rojas, empleados en la antigüedad por guerreros de alto rango al mando de numerosas tropas, En la federación era el uniforme de cuartel empleado por los oficiales de guardia de las tropas Yaotlakanenkih. Una versión de este uniforme sin las franjas rojas eran usados tácticamente en combates de alta montaña y terrenos nevados, sustituyendo únicamente el casco distintivo del dios Mictlantecuhtli por el de un “jaguar blanco de las montañas”, una especie de felinos incubados a mediados del siglo XXI, como parte del programa de “repoblamiento de flora y fauna del Anáhuac” utilizando la manipulación genética.

La oficial de guardia, al igual que cualquier otro soldado, se sorprendió al ver a un Tlacochcalcatl corriendo y aunque no podía cuestionar las acciones de un superior, no pudo evitar recorrerlo discretamente con la mirada.

El Tlacochcalcatl era un hombre con una edad aparente de 45 años, aunque si esa era su edad real o era alguien mucho mayor era imposible de determinar a causa del milagro del tratamiento antienvejecimiento desarrollado al finalizar el siglo 21, este tratamiento fue desarrollado después de padecer la humanidad una de las más letales pandemias en los últimos 700 años. El rostro del hombre era lampiño con un corte de cabello tipo mohicano y una coleta que le llegaba a la nuca, de sus orejas  pendían dos aretes pequeños con pedrería de jade y plumas y su uniforme era un conjunto de dos piezas de un color café terroso, el uniforme tenía a los lados pequeñas guedejas de pelaje de búfalo cosido, un cordón de mando se extendía desde su hombro izquierdo hasta el pecho del lado del corazón donde quedaba sujeto por una argolla.

En esa misma área del pecho, el oficial de guardia reconoció un ideograma con la forma de una figura humana con traje de zorro escondido entre arbustos, la camisola tenía más ideogramas de menor tamaño, pero la oficial no tuvo tiempo de poner atención. Dicho ideograma similar a un nahual, era la indicación de que aquel general pertenecía a las unidades de inteligencia.

El Tlacochcalcatl de forma similar que hiso en cada uno de los puestos de control anteriores, ingresó rápidamente su identificación en la terminal, al instante las puertas del acceso se abrieron, no se esperó a recibir el saludo de respeto por parte del oficial de guardia, ni siquiera volteo para mirarla, simplemente continuó hacia su destino a la máxima velocidad que podía correr.

 

Algunos minutos después el Huey Tlacatecatl, comandante en jefe del Complejo Militar Número Uno, fue interrumpido en su oficina cuando se disponía a salir para formar parte del primer pase de revista del día. No emitió ningún comentario cuando vio a un general correr hacia él, se limitó a esperar que hiciera el saludo militar cerrando el puño derecho y colocándolo de forma vigorosa a la altura del pecho sobre el corazón, después tomó la tableta holográfica que recibió del comandante general del departamento de inteligencia.

El Tlacochcalcatl recito a viva voz un resumen de la situación, al mismo tiempo que su superior revisaba los archivos de la terminal holográfica. cuando el subordinado terminó su informe oral, inmediatamente el Huey tlacatecatl llamó a su secretario asistente para indicarle que avisara al oficial de guardia, que se le asignaba la administración del Complejo Militar hasta nuevo aviso.

Veinte minutos después, los dos generales se encontraban en una videoconferencia presentando un informe al Cihuacoatl de las Fuerzas Armadas, la máxima dirigente de las siete facciones de las fuerzas armadas nacionales, sólo superada en mando por el Huey Tlateomaniliztli o Gran orador, título que equivalía al puesto de primer ministro en la federación Anáhuac.

El informe que el departamento de inteligencia recibió esa mañana resolvía la incógnita sobre los motivos de la Unión Angloamericana para comprometerse políticamente con el mundo al invadir la República de California. Naturalmente con el paso de los meses la situación política se estabilizaría y los angloamericanos argumentarían una excusa que satisficiera las exigencias del resto de naciones de la Commonwealth y los países hispanos americanos.

No se detallaba la tecnología experimental que estaba siendo desarrollada por los californianos pero los esquemas daban indicios de que podría tratarse de una maquinaria en forma de portal para tele-transportar materia orgánica e inorgánica instantáneamente de un punto a otro del planeta. El país que controlara una tecnología semejante tendría la supremacía militar y esa ventaja sobre el resto del mundo era justificación más que suficiente para atacar por la espalda a un país aliado.

El Huey Tlacatécat ingreso la información de la que disponía el computador de Inteligencia artificial militar, esta última calculó un 86% de probabilidad que el informe recibido esa mañana fuera auténtico. A partir de esos datos,  la situación se volvía peligrosa para el Anáhuac, la IA militar pronosticó que, de ser auténtico el informe de la tecnología de tele transporte, había 96% de probabilidades de aquel desarrollo californiano comprometería peligrosamente el futuro del Anáhuac.

Cuando la Cihuacóatl escucho los resultados del análisis de la IA tomó la decisión de que el Anáhuac intervendría en California.

 

El departamento de inteligencia de la facción Yaotlakanenkih contaba con dos tipos de agentes para misiones en el extranjero. Los “quimichin” que hacían labores de espionaje y de los cuales tenían agentes en la mayoría de países, incluida la california ocupada y los nahualli, unidades especializadas en guerra irregular e infiltración. Los quimichin eran en la práctica únicamente unidades de reconocimiento, obtención de inteligencia y guerra propagandística, los espías tenían pocas habilidades reales para ejecutar acciones de alto impacto que no fuera filtrar información que comprometiera políticamente a gobiernos adversarios, pero en aquel momento California estaba invadida, los californianos se encontraban rehenes de los ejércitos angloamericanos por lo que de nada servía denostar a un gobierno derrotado con su pueblo sometido ante un ejército invasor, los nahualli en cambio contaban con el mejor adiestramiento de combate del Anáhuac, su equipo de infiltración los hacia indetectables pero estaban organizados en formaciones de binomios que requerían asistencia logística, actuaban en coordinación con unidades regulares de la federación o fuerzas locales. Por último adicional a las dos unidades anteriores, la federación Anáhuac contaba un último “Az” bajo la manga. Otra orden guerrera especializada en ejecutar misiones políticamente cuestionables, nunca reconocida públicamente pero cuya existencia era un secreto a puerta cerrada.

Al momento de aquella video-llamada no había ninguna unidad de Verdugos dentro del país, todas se encontraban desplegadas en algún lugar convulso en el extranjero efectuando misiones clandestinas, si el mando supremo se decidía a ocupar alguna agrupación de estas unidades tendría que evacuarlas primero de su lugar de operaciones.

 

 

 

1100 hrs 16 noviembre 2208 Capital regional de Sonota, Tohono O’odha, frontera norte Federación Anáhuac.

Fue una sorpresa para la sección de verdugos cuando en la base de Galvarino, les llegó la noticia de que tan pronto se desmontaron sus exoesqueletos tácticos e hicieron entrega del equipo en la armería local, un aerodeslizador de la fuerza aérea inca los transportaría hasta su cuartel en el complejo militar número uno en la capital de la Federación. Las últimas rotaciones que operaron dentro de la zona costera del amazonas, tuvieron que esperar más de dos días en esa base aérea para que algún dirigible militar con ruta a Yankuik Tlanesi, los regresara para disfrutar de sus dos semanas de descanso.

La alegría en los rostros de los comandos desapareció cuando el transporte en lugar de aterrizar en la capital federal, descendió en la base aérea fronteriza de Tegucigalpa, y sus dos semanas de descanso eran aplazadas hasta que completaran otro operativo de último minuto. De mala gana y con resignación los comandos subieron a un nuevo transporte que en una hora aterrizó en la ciudad de Tohono O’odham, ciudad capital de la región norteña autónoma de Sonota, nombrada Sonora durante el periodo de la ocupación.

A diferencia de la región sur, la frontera norte de la federación Anáhuac llevaba casi tres siglos militarizada; a la espera de una nueva guerra contra sus vecinos norteños que hasta el momento aún no ocurría. En la ciudad de Tohono O’odha incluso habían gigantescos cañones de riel permanentemente activos que servían de escudos a la federación en caso de un ataque sorpresivo. Aunque poco probable, en el pasado ya habían ejemplo de invasiones similares cuando toda una coalición de países insulares atacaron y ocuparon la mitad de Australia, años antes del deshielo de los casquetes polares, o más recientemente cuando California fue invadida en circunstancias idénticas.

Luego de aterrizar en la nueva base militar, el huey cuachic encargó a los líderes de sus tres pelotones llevar a los soldados a desayunar mientras aquel líder de sección se informaba de la misión de último minuto que fue asignada a su tropa.

El comandante del primer pelotón tomó el mando de la sección, aunque aquella instalación era desconocida, la organización de cada cuartel, dependencia o instalación militar siguió los mismos planos que colocaban el comedor  frente a la explanada en el centro de la base militar, por lo que los 30 soldados simplemente caminaron formados siguiendo las indicaciones visuales con el ipan ce cuachic del primer pelotón avanzando a un lado como encargado de toda la sección.

Los edificios estaban pintados de blanco, con formas geométricas en color ocre cuyos diseños fueron sacados de los antiguos códices que los Nikal tinemi heredaron de sus ancestros mexicas. Las calles y carreteras fueron pavimentadas con hormigón de tezontle que le daba una tonalidad rojiza, muy similar a las carreteras marcianas del Tercer Reich. En medio de la explanada se levantaba el asta con la versión roja de bandera del Anáhuac, empleada exclusivamente por las fuerzas militares, y que en aquel momento ondeaba intensamente con las caricias el dios del viento ehecatl.

Al ingresar al comedor fueron recibidos por un paisaje boscoso. Las paredes del interior estaban recubiertas con pantallas de inmersión realista que los transportó a una reserva natural, la fresca briza del sistema de ventilación reafirmo dicha sensación. Si no fuera por las máquinas expendedoras de alimentos precocinados y el mobiliario donde sentarse para consumirlos sería correcto decir que se encontraban en algún lugar al aire libre. Había un detalle adicional que contrastaba con el paisaje silvestre y era que en una de las secciones de la pared se estaban reproduciendo las noticias locales.

 

La sección caminó directamente a las máquinas expendedoras haciendo fila para retirar un guisado de carne vegetal envasada en plástico biodegradable, no prestaron atención al reportero que narraba las noticias de la región autónoma fronteriza de Sonota hasta que el presentador de noticias mencionó la frase:

“-Timokwepah ika in chihchiwalistli ikitsakwil in angloamericana iixpewalis in Weyi altepetl Californiapan-“

-“Volvemos con la última actualización de la invasión angloamericana en la Republica de California”-

En la pantalla de pared el reportero entrevistaba a una mujer de rasgos orientales con hijo en brazos que hablaba orgullosa de cómo su esposo se quedó en california como voluntario de las guerrillas anti-anglosajonas.

Entre los comensales recién llegados como el resto de soldados relajándose, la ironía en las circunstancias de la invasión no pasó desapercibida, no faltó la persona que abiertamente pronunció comentarios xenófobos contra los californianos. La independencia de la República de California fue un evento traumatizante en la historia de la federación. De la noche a la mañana lo que originalmente fue un proyecto de país que se extendió desde la región de Nicanahuac, llamada Centroamérica durante la ocupación, hasta la región aleutiana de Alaxsxaq o Alaska para los países europeos, perdió su unidad territorial. Desmembrada en las regiones de las Californias y la región disputada de Oregón que los mismos californianos entregaron en bandeja de plata al odiado enemigo de ultramar, lo que quedó del proyecto de unificación nativa original se bifurco en dos federaciones independientes, el Anáhuac y Hah-Nu-Nah. Aunque después de la reforma que siguió a esa derrota, el Anáhuac se esforzó por convertirse en un modelo de respeto e inclusión para todos los pueblos y culturas; Ese respeto jamás incluyó a Europa occidental ni a sus hijos blancos americanos.

 

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