Pages Navigation Menu

Un pasado posible, un presente probable.

Batalla de San Agustín Palmar de 1813.

Batalla de San Agustín Palmar de 1813.
 
Fue un hecho de armas entre tropas insurgentes al mando del General Mariano Matamoros en contra de soldados asturianos apoyados por batallones novohispanos en el pueblo de San Agustín Palmar, Puebla.
Aunque ya había batallones europeos en Nueva españa al comienzo de la guerra de independencia fue a partir de 1812 cuando comienzan a llegar de la península tropas veteranas de las guerras napoleónicas, además de tropas procedentes de cuba para combatir a los insurgentes comandados por Morelos.
Matamoros, que había sido nombrado comandante de las provincias de México, Puebla, Veracruz y Oaxaca había recibido órdenes de apoyar a Bravo en el sitio de Coscomatepec, sin embargo Bravo logró romper el sitio y escapar.
 
Las tropas españolas que habían participado en el sitio marcharon hacia Puebla en numero de mil con un convoy de tabaco y alimentos. El General Matamoros optó por atacar dicha columna y marchó de su cuartel en Tulancingo con solo 300 hombres en su mayoría indígenas y mestizos mal armados pero muy bien disciplinados.
 
Al llegar a Chalchicomula vieron a la columna europea y Matamoros comenzó a dictar posiciones de ataque.
 
El 14 de Octubre en la madrugada comenzaban los primeros intercambios de disparos, tres columnas de caballería patriota atacaron la retaguardia realista y cinco guerrillas atacaban el costado de esta.
Después, el general independiente tocó reunión a las guerrillas y les ordenó ahora que una columna atacara la vanguardia realista con un cañón y la otra, apoyada por la caballería atacaran el costado derecho e izquierdo.
 
El convoy trataba de escapar de ahí en medio del combate pero los insurgentes le taparon el paso.
A medida que avanzaba la batalla, el general insurgente ordenó que se cargarán dos cañones con metralla y se fingiera una retirada, la cual el enemigo pensó era real y ordenó que se cargara contra ellos siendo recibidos por metralla y una carga de caballería.
 
Con las tropas realistas huyendo Matamoros creyó que debía aprovechar el momento y mandó a tocar degüello, ordenando una carga de la infantería que logró llegar al centro del enemigo dejando varios cadáveres y destrozos.
 
La batalla había terminado, el enemigo tuvo 215 muertos, en su mayoría peninsulares y 368 prisioneros, entre los que estaba el coronel del batallón de asturias D. Juan Candano, fusilado por órdenes de Matamoros. También se capturaron 517 fusiles.
 
Los insurgentes sufrieron 15 muertos y 72 heridos.
Las victorias en el sitio de Coscomatepec y la batalla de San Agustín Palmar pusieron en jaque a Calleja, que según algunas fuentes llegó a considerar salir de la Ciudad de México a otro punto más seguro al pensar que los insurgentes lograron aislar el centro del país con la costa donde llegaban refuerzos.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *