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Un pasado posible, un presente probable.

Los soldados mexicanos ante los franceses

Los soldados mexicanos ante los franceses

Los soldados mexicanos ante los franceses

El primer contacto fue con los soldados del conservador Leonardo Márquez, que los franceses llaman «Leopardo». Márquez es temido, admirado, despreciado. Todos hablan de él, como todos hablarán, más tarde y siempre en bien, de Tomás Mejía que tiene la ventaja de ser indígena. Muchos cambian de parecer y terminan apreciando los talentos militares, la autoridad y la honestidad personal de Márquez.. El capitán de Estado Mayor Blanchot tiene las mismas reticencias, condena «la alianza con los clericales», pero aprecia las virtudes militares de Márquez y de su tropa.

Fabre admira a los liberales: «Hay que reconocer que ese bribón de gobierno pone una famosa energía a defenderse […] recuerda lo que los rusos han hecho en otra época «. Escribe eso el 20 de noviembre de 1862, a propósito de la orden, luego ejecutada, de quemar las cosechas no levantadas, después del 8 de diciembre [y refiriéndose sin duda a la resistencia de los partisanos rusos durante la invasión de Napoleón en 1812].

Admiración universal frente a la defensa de Puebla, calificada de «nueva Saragosse», en referencia a la heroica resistencia de la ciudad española contra los franceses del primer Napoleón. Los técnicos de la artillería y de la ingeniería (Génie) admiran las fortificaciones, el uso de la artillería, luego las barricadas a la hora de la lucha manzana por manzana, casa por casa. «Eso parece Sebastopol» (alusión a la guerra de Crimea 1854-1856 en la cual muchos oficiales habían participado). El médico mayor Aronssohn escribe el 17 de mayo de 1863, en la noche: «Todos quedamos admirados de la fuerza de los trabajos de defensa. A la larga, muy probablemente, habríamos tomado la mayoría de los fuertes, pero nunca habríamos entrado a la ciudad, sin destruirla totalmente. El hambre rindió la plaza». El 22 de abril había escrito a su familia: «Su vigorosa resistencia hace el mayor honor a los mexicanos.»

El teniente Emile de Montfort, voluntario en el tercer regimiento de Cazadores admira a Tomás Mejía y al general liberal Jesús González Ortega; años después, en sus «Souvenirs de Guerra», sobre México, repite su admiración para los hombres que defendieron Puebla:

«[…] los hombres de mi generación han visto en 1870 el drama de Metz (plaza finalmente rendida por Bazaine a los alemanes, con todo el material y las banderas.) y no pueden sino lamentar amargamente que el mariscal Bazaine no haya imitado la noble actitud del general Ortega.»

El general du Barail, en sus memorias, traduce la carta de Ortega al general Forey:
«[…] esas hermosas líneas de un jefe vencido fueron leídas por el general Bazaine. ¡Ay! ¿Por qué las había olvidado en 1870? ¿Por qué no las copió llano y sencillamente, para mandarlas al príncipe Federico Carlos? ¿Por qué el mariscal de Francia no aprovechó la lección que le había dado el general mexicano, al enseñarle cómo se acepta la derrota, después de haber cumplido con todo su deber, para intentar obtener la victoria?»-Henry Loizillon, 26 de febrero de 1864.

Con la destrucción de los ejércitos regulares, los franceses vieron el fin de la guerra formal, conducida por ambas partes en el respeto total de las leyes de la guerra y con mucha caballerosidad. La segunda etapa, la de la «petit guerre», la guerra de guerrillas, cambió todo. En esa segunda etapa, todos los oficiales admiran el estoicismo soberbio (de los mexicanos) frente a la muerto, «hay que reconocer que esa gente muere bien». En una tercera etapa, cuando resurgen ejércitos liberales en forma, los de Mariano Escobedo, Ramón Corona, Porfirio Díaz, nace el aprecio para esos jefes, menos para Ramón Corona, manchado por demasiadas atrocidades en los tiempos de la guerrilla en Occidente. Se vuelve de nuevo a la guerra entre «gentlemen». Díaz en cambio se gana la simpatía admirativa de todos los oficiales por su conducta con los presos, los heridos, los muertos y sus familias.

Jean Meyer, México en un espejo: testimonio de los franceses de la intervención (1862-1867). Centro de estudios mexicanos y Centroamericanos

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